Récord de puntos de recarga en España, pero la red aún no está preparada para el gran salto eléctrico
La infraestructura de recarga de acceso público en España cerró 2025 con un crecimiento histórico. Según el último Barómetro de Electromovilidad elaborado por Anfac, con datos hasta el 31 de diciembre, el país alcanzó los 53.072 puntos de recarga, lo que supone un incremento del 37% respecto al año anterior.
El ejercicio pasado se convierte así en el más dinámico desde que se elabora este barómetro. A lo largo del año se instalaron 14.347 nuevos puntos de recarga de acceso público, el mayor aumento anual registrado hasta la fecha. Solo en el último trimestre, la red creció en 965 nuevos puntos, confirmando una tendencia claramente al alza.
Sin embargo, el avance cuantitativo no siempre va acompañado del salto cualitativo necesario. Desde el punto de vista de la potencia, únicamente el 30% de la infraestructura de recarga pública ofrece potencias superiores a 22 kW, todavía lejos del objetivo fijado por Anfac, que sitúa en el 47% el peso deseable de este tipo de cargadores para 2025.
A este desequilibrio se suma otro problema estructural: el elevado número de puntos instalados pero que no están operativos. Al cierre de 2025, esta cifra asciende a 16.340 puntos, ya sea por averías, mal estado o por no haber podido conectarse a la red de distribución eléctrica. En el último año, la red fuera de servicio aumentó un 43% respecto a 2024, con 4.894 puntos más en esta situación.
Si toda esta infraestructura estuviera plenamente operativa, España contaría con un total de 69.412 puntos de recarga de acceso público. En la práctica, uno de cada cuatro puntos instalados no está disponible para los usuarios, un lastre evidente para la confianza del consumidor y para el despliegue efectivo del vehículo eléctrico.
El Barómetro de Electromovilidad también analiza el indicador global de electromovilidad, que combina la penetración del vehículo electrificado y el desarrollo de la infraestructura de recarga. En 2025, España alcanza los 22,9 puntos sobre 100, lo que supone una mejora de 7,4 puntos porcentuales respecto al año anterior.
Este avance se apoya, sobre todo, en el crecimiento del parque de vehículos electrificados, mientras que la contribución de la infraestructura ha sido más limitada. Aun así, España logra recortar en 1,6 puntos la distancia con la media europea, situada en 35,5 puntos, aunque la brecha sigue siendo superior a los diez puntos porcentuales.
Por comunidades autónomas, Madrid (34,1 puntos), Navarra (29,8) y Cataluña (25,4) vuelven a liderar el ranking del indicador global. Destaca especialmente el caso de Madrid, que mejora 12,4 puntos en un solo año y se aproxima a la media europea. En el extremo opuesto, Ceuta y Melilla continúan cerrando la clasificación, con un avance testimonial de apenas 0,2 puntos respecto a finales de 2024.
La red de carga rápida, clave para los desplazamientos de media y larga distancia, también crece con fuerza, aunque sigue siendo insuficiente. Los puntos de recarga a partir de 150 kW representan cerca del 10% del total de la red, con 5.151 puntos, un 58% más que en 2024 tras la incorporación de 1.896 nuevas unidades durante el año.
De esta red de alta potencia, el 71% se localiza en zonas interurbanas, aunque estos cargadores solo suponen el 17% del total de la infraestructura interurbana. En paralelo, los puntos de baja potencia —hasta 22 kW— siguen dominando el mapa. Solo en el último trimestre se instalaron 1.140 nuevos, y en el conjunto del año sumaron 9.742 unidades, manteniendo en torno al 70% el peso de este tipo de cargadores, con tiempos de recarga que superan habitualmente las tres horas.
“2025 ha sido un año clave en el desarrollo de un modelo de movilidad más sostenible, con la implicación de todos los actores del sector. España va recortando distancias con la media europea e incluso algunas regiones, como Madrid, ya presentan datos superiores en penetración del vehículo electrificado. No obstante, debemos seguir trabajando en aspectos como la red de recarga rápida”, subraya el director general de Anfac, José López-Tafall.
El impulso a la electromovilidad también se refleja en el mercado. A lo largo de 2025, el indicador de penetración de vehículos electrificados en España creció 11,2 puntos, hasta situarse en 32,6 sobre 100. El anuncio del plan Moves III en abril marcó un punto de inflexión, consolidando desde junio una cuota de matriculaciones superior al 20%.
Esta evolución se traslada al peso del vehículo electrificado sobre el mercado total, que alcanza los 31,2 puntos porcentuales, con un incremento de 12,3 puntos respecto al mismo periodo de 2024. En el conjunto de Europa, la media sube hasta los 45,8 puntos, lo que permite a España recortar en cuatro puntos la distancia con el promedio continental y alejarse del grupo de países rezagados.
Por territorios, Madrid consolida su liderazgo en penetración del vehículo electrificado, con 54,9 puntos, ya por encima de la media europea. Le siguen Navarra (41,9), Cataluña (33,8) y la Comunidad Valenciana (33,4), confirmando un avance desigual, pero sostenido, hacia la movilidad eléctrica.

