Cosas que debemos saber sobre economía
El mundo entró en crisis y sigue en crisis. Muchos de los procesos sanitarios, económicos, educativos, sociales y culturales se vieron modificados en forma abrupta por la pandemia, lo que marca una ruptura con muchas cosas que hacíamos. Se aceleración procesos, transiciones y transformaciones, y esto nos obliga a aprender en forma rápida para tratar de sobrevivir, adaptarnos y dar un salto hacia el futuro. Y en este contexto, uno de los aspectos interesantes de estos tiempos es el retorno a lo sencillo, a lo indispensable, a lo práctico.
Cuando la pandemia inició, la esperanza colectiva creía que con un par de semanas de encierro se volvería a la normalidad. Eso no pasó y ya casi tenemos todo el año 2020 entre confinamientos e intentos de recuperación.
En este proceso, uno de los aspectos notables que podemos ver es la falta de planificación, desde no tener la cultura de la previsión hasta la ausencia de visión de futuro. Y uno de los puntos que se notan mucho en la economía es la falta de cultura financiera: por la misma precariedad e informalidad de gran parte de la economía, ni el ahorro ni la prevención ni la planificación forman parte de la cotidianidad.
Si ubicamos este problema en un contexto más amplio, en México hay una enorme desigualdad, con una gran parte de la riqueza concentrada en pocas manos, en tanto cerca de la mitad de la población se encuentra en la pobreza. Y con la falta de cultura financiera, no sólo nos enfrentamos a una asimetría en la información financiera sino a que la mayoría de la población no tiene los conocimientos suficientes para ahorrar, comprar, invertir o hacer un presupuesto. Si sólo el 36 por ciento de los mexicanos lleva un control de gastos y apenas el 8.3 por ciento ha recibido alguna capacitación sobre ahorro -según datos de Condusef-, es tiempo de acelerar el aprendizaje de lo financiero: planificar, presupuestar, gastar e invertir, ahorrar y pensar en el futuro.
La digitalización se convirtió en otra urgencia: muchos negocios se cerraron o están por hacerlo, en tanto otros se reinventan rápidamente usando la tecnología, las plataformas digitales y numerosas herramientas y estrategias que requieren un conocimiento específico. Por eso, es fundamental que se le dedique tiempo a aprender de tecnologías digitales: es una inversión para hacer negocios, para tener empleo, para emprender y para no quedar marginado. En la medida en que la crisis avanza se pierden oficios y trabajos, en tanto las nuevas oportunidades aparecen ligadas a la habilidad tecnológica y las competencias digitales.
Y detrás de la cultura financiera, la planificación y las habilidades digitales, hay que aprender sobre innovación y pensar en el futuro: ¿cuáles son los negocios que emergieron durante la crisis y hacia dónde se mueven los consumidores? Y no se trata ya de pensar en competencias canivalescas sino en aprender lo que se requiere para ajustarse a los cambios. Mientras la economía sigue en crisis, nosotros podemos hacer nuestra parte: aprender. Y rápido.

