Pasen ustedes, Alazanes, sus majestades del béisbol cubano
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Él estaría en la alineación solo contra derechos, era la decisión de su director, pero se encargaría de convencerlo y, a batazo limpio, se ganó el puesto. «Hay que ponerlo ante cualquiera, está desbordado», dijo el mentor Carlos Martí, y el muchacho de Niquero no lo hizo quedar mal, tanto que decidió para su equipo el título de campeón de Cuba, con largo batazo, en el sexto juego de la final contra el campeón defensor Matanzas

