La pelota vive y colea
Para los que proclaman el fin del béisbol en Cuba, que aquí valen menos los jonrones que los goles, ahí están Leñadores y Alazanes, como mejor ejemplo del oxígeno de nuestra pelota. Carpas alrededor del estadio, música por todos los ángulos, y ambiente de fiesta y rivalidad – estuvo asegurada antes de caer el primer out –, se hicieron presentes en tierra tunera. Y la conga en ningún momento se apagó.

