'Peor que el crash de los 80': Los Romero desvelan el drama de la industria del videojuego actual
El padre de Doom y una de las máximas responsables de Wizardry relatan cómo su estudio pasó de 110 a 9 desarrolladores y critican la
Dos de las figuras más emblemáticas de la industria, John y Brenda Romero, (el padre de Doom y una de las figuras más icónicas de la saga Wizardry respectivamente) han compartido una visión desoladora sobre el estado actual del sector de los videojuegos.
Los fundadores de Romero Games aseguran que la ola de despidos e inestabilidad que atravesamos en este 2026 es, en sus propias palabras, incluso más grave que la infame recesión que casi acaba con el mercado de los videojuegos en la década de los 80.
Brenda Romero, quien vivió muy de cerca aquel periodo histórico, destaca la magnitud del caos actual que vive la industria en lo que a despidos se refiere: "Hay tan pocas personas que no se hayan visto afectadas, o cuyas parejas no lo estén, o que no tengan miedo de estarlo... Es un momento realmente difícil", asegura.
Estas declaraciones no nacen solo de la observación externa, sino de una dura experiencia personal. Su estudio, con sede en Galway, sufrió un recorte radical de financiación por parte de Microsoft el año pasado. Como consecuencia, Romero Games ha pasado de contar con un equipo de aproximadamente 110 personas a quedarse con tan solo nueve desarrolladores tras un largo proceso de reestructuración.
A pesar del duro golpe, el estudio sigue en pie y ha logrado mantener con vida su último proyecto (un shooter cooperativo), aunque ha tenido que ser rediseñado para que su escala sea más reducida. John Romero destaca que ya cuentan con una gran cantidad de materiales creados durante los años previos de desarrollo, lo que les ha permitido seguir adelante a pesar de ser un equipo muy pequeño. De hecho, ya han completado la transición a Unreal Engine 5, dejando atrás la etapa de Unity con su anterior título, Empire of Sin.
John también ha hablado de ejemplos incomprensibles dentro de la industria para ilustrar esta crisis de modelo de negocio en la industria. El creador de DOOM mencionó el caso de Battlefield 6, donde a pesar de las altas ventas cosechadas por el título de Electronic Arts, la compañía procedió a realizar despidos multitudinarios inmediatamente después del éxito comercial. "No entiendo de qué va todo esto", sentenció Romero ante la desconcertante desconexión entre beneficios corporativos y la estabilidad laboral de los desarrolladores.
El crash de los videojuegos en Estados Unidos durante los 80 fue provocado por una gran concentración de juegos de baja calidad en múltiples plataformas, una crisis que solo se superó con la llegada de NES, la primera consola de Nintendo.
Sin embargo, los Romero apuntan a que la situación actual es más compleja y profunda, afectando a la base misma del desarrollo profesional de videojuegos a una escala que no se había visto hasta ahora.
Pese a todo, la pareja no planea retirarse. John asegura que todavía hay "demasiadas cosas geniales por hacer" y bromea con que su éxito sería "que le encontraran muerto programando en su silla".
Dos de las figuras más emblemáticas de la industria, John y Brenda Romero, (el padre de Doom y una de las figuras más icónicas de la saga Wizardry respectivamente) han compartido una visión desoladora sobre el estado actual del sector de los videojuegos.
Los fundadores de Romero Games aseguran que la ola de despidos e inestabilidad que atravesamos en este 2026 es, en sus propias palabras, incluso más grave que la infame recesión que casi acaba con el mercado de los videojuegos en la década de los 80.
Brenda Romero, quien vivió muy de cerca aquel periodo histórico, destaca la magnitud del caos actual que vive la industria en lo que a despidos se refiere: "Hay tan pocas personas que no se hayan visto afectadas, o cuyas parejas no lo estén, o que no tengan miedo de estarlo... Es un momento realmente difícil", asegura.
El calvario de Romero Games: De 110 a 9 desarrolladores
Estas declaraciones no nacen solo de la observación externa, sino de una dura experiencia personal. Su estudio, con sede en Galway, sufrió un recorte radical de financiación por parte de Microsoft el año pasado. Como consecuencia, Romero Games ha pasado de contar con un equipo de aproximadamente 110 personas a quedarse con tan solo nueve desarrolladores tras un largo proceso de reestructuración.
A pesar del duro golpe, el estudio sigue en pie y ha logrado mantener con vida su último proyecto (un shooter cooperativo), aunque ha tenido que ser rediseñado para que su escala sea más reducida. John Romero destaca que ya cuentan con una gran cantidad de materiales creados durante los años previos de desarrollo, lo que les ha permitido seguir adelante a pesar de ser un equipo muy pequeño. De hecho, ya han completado la transición a Unreal Engine 5, dejando atrás la etapa de Unity con su anterior título, Empire of Sin.
La paradoja del éxito: El caso Battlefield 6
John también ha hablado de ejemplos incomprensibles dentro de la industria para ilustrar esta crisis de modelo de negocio en la industria. El creador de DOOM mencionó el caso de Battlefield 6, donde a pesar de las altas ventas cosechadas por el título de Electronic Arts, la compañía procedió a realizar despidos multitudinarios inmediatamente después del éxito comercial. "No entiendo de qué va todo esto", sentenció Romero ante la desconcertante desconexión entre beneficios corporativos y la estabilidad laboral de los desarrolladores.
Un mercado en busca de un nuevo rumbo
El crash de los videojuegos en Estados Unidos durante los 80 fue provocado por una gran concentración de juegos de baja calidad en múltiples plataformas, una crisis que solo se superó con la llegada de NES, la primera consola de Nintendo.
Sin embargo, los Romero apuntan a que la situación actual es más compleja y profunda, afectando a la base misma del desarrollo profesional de videojuegos a una escala que no se había visto hasta ahora.
Pese a todo, la pareja no planea retirarse. John asegura que todavía hay "demasiadas cosas geniales por hacer" y bromea con que su éxito sería "que le encontraran muerto programando en su silla".

