El desarrollo de juegos AAA ya cuesta 300 millones de dólares o más, asegura el periodista Jason Schreier
El periodista de Bloomberg afirma que los grandes proyectos de Estados Unidos y Canadá ya se mueven en cifras de 300 millones de dólares o superiores, una escalada que ayuda a explicar la crisis actual del sector.
Los presupuestos de los grandes videojuegos siguen creciendo y, según Jason Schreier, ya han alcanzado un nivel que hace cada vez más difícil sostener este modelo. El periodista de Bloomberg afirmó en Bluesky que las cifras que escucha actualmente para el desarrollo AAA en Norteamérica se sitúan en 300 millones de dólares o más, y añadió que en algunos casos son "muy superiores".
Schreier matizó además que habla de estudios ubicados en Estados Unidos y Canadá, y explicó que esas cantidades corresponden a salarios y gastos generales de producción, no a la remuneración de ejecutivos, que suele ir por otras vías. También señaló que sería más fácil analizar la situación si las compañías publicaran sus presupuestos con más transparencia.
Esta idea encaja con el análisis que el propio Schreier publicó en Bloomberg a comienzos de 2025, donde repasaba las razones que están disparando los costes de producción. Allí señalaba factores como el crecimiento del tamaño y la complejidad de los juegos, el aumento de los salarios, los ciclos de desarrollo cada vez más largos y, de forma especialmente importante, la mala gestión dentro de muchas compañías.
En otro mensaje reciente, Schreier resumía esa presión en varios frentes, como una mayor ambición gráfica, mundos más grandes, proyectos inflados, problemas organizativos y el encarecimiento del coste de vida. Todo ello ayuda a entender por qué tantas editoras han recurrido en los últimos años a despidos, cierres de estudios y reestructuraciones para intentar contener gastos.
La cifra de 300 millones no implica que todos los AAA cuesten exactamente eso, pero sí dibuja un escenario en el que los proyectos de gran presupuesto se han convertido en apuestas cada vez más arriesgadas. En otras palabras, un fracaso comercial puede tener ahora consecuencias mucho más serias para una editora que hace una década. Algo que también implicaría asumir menos riesgos creativos y por eso cada vez es más complicado ver el nacimiento de sagas nuevas dentro de los desarrollos triple A.
Los presupuestos de los grandes videojuegos siguen creciendo y, según Jason Schreier, ya han alcanzado un nivel que hace cada vez más difícil sostener este modelo. El periodista de Bloomberg afirmó en Bluesky que las cifras que escucha actualmente para el desarrollo AAA en Norteamérica se sitúan en 300 millones de dólares o más, y añadió que en algunos casos son "muy superiores".
Schreier matizó además que habla de estudios ubicados en Estados Unidos y Canadá, y explicó que esas cantidades corresponden a salarios y gastos generales de producción, no a la remuneración de ejecutivos, que suele ir por otras vías. También señaló que sería más fácil analizar la situación si las compañías publicaran sus presupuestos con más transparencia.
Salarios más altos, desarrollos más largos y problemas de gestión
Esta idea encaja con el análisis que el propio Schreier publicó en Bloomberg a comienzos de 2025, donde repasaba las razones que están disparando los costes de producción. Allí señalaba factores como el crecimiento del tamaño y la complejidad de los juegos, el aumento de los salarios, los ciclos de desarrollo cada vez más largos y, de forma especialmente importante, la mala gestión dentro de muchas compañías.
Exact budgets of video-game productions can be tough to corroborate (more transparency from publishers would be nice!) but the numbers I've heard floating around AAA game dev these days are $300 million or more sometimes much more! which I think helps explain the current state of the industry— Jason Schreier (@jasonschreier.bsky.social) 25 de marzo de 2026, 21:38
En otro mensaje reciente, Schreier resumía esa presión en varios frentes, como una mayor ambición gráfica, mundos más grandes, proyectos inflados, problemas organizativos y el encarecimiento del coste de vida. Todo ello ayuda a entender por qué tantas editoras han recurrido en los últimos años a despidos, cierres de estudios y reestructuraciones para intentar contener gastos.
La cifra de 300 millones no implica que todos los AAA cuesten exactamente eso, pero sí dibuja un escenario en el que los proyectos de gran presupuesto se han convertido en apuestas cada vez más arriesgadas. En otras palabras, un fracaso comercial puede tener ahora consecuencias mucho más serias para una editora que hace una década. Algo que también implicaría asumir menos riesgos creativos y por eso cada vez es más complicado ver el nacimiento de sagas nuevas dentro de los desarrollos triple A.

