La crisis de Nacon se recrudece: Cyanide, Spiders y Kylotonn habrían quedado bajo administración judicial
Varios medios aseguran que tres estudios de Nacon han suspendido pagos y han quedado bajo administración judicial, en una crisis que afectaría a unas 320 personas.
La delicada situación financiera de Nacon sigue agravándose y según ha adelantado el medio francés Origami y han recogido varias publicaciones del sector, los estudios Cyanide, Spiders y Kylotonn habrían suspendido pagos y habrían quedado bajo administración judicial, una situación que también salpica a Big Bad Wolf, dependiente de Cyanide. En conjunto, la medida podría afectar a unas 320 personas, y todo esto llega después de que Nacon anunciara el 25 de febrero que se acogía a un procedimiento de insolvencia y solicitaba la apertura de una reorganización judicial para renegociar su deuda y tratar de mantener la actividad.
El origen de esta crisis está en los problemas de Bigben Interactive, accionista mayoritario de Nacon. La propia compañía explicó que la negativa de su pool bancario a refinanciar parte de su deuda dejó al grupo sin margen suficiente para atender sus obligaciones a corto plazo. Días después, Nacon también aplazó su evento Nacon Connect, previsto inicialmente para el 4 de marzo, y señaló que intentaría celebrarlo en mayo.
La incertidumbre afecta de lleno a varios proyectos recientes y a otros que siguen en marcha. Spiders lanzó GreedFall: The Dying World este mes, mientras que Kylotonn continúa trabajando en Test Drive Unlimited Solar Crown. Por su parte, Big Bad Wolf mantiene, al menos por ahora, el estreno de Cthulhu: The Cosmic Abyss para el 16 de abril, aunque la situación de Cyanide y su entorno deja en el aire cómo puede repercutir todo esto en el calendario de lanzamientos y en el soporte de los juegos ya publicados.
Por ahora, Nacon no ha anunciado una hoja de ruta pública para estos estudios más allá de los mensajes con los que trató de transmitir calma tras acogerse a la reorganización judicial. Aun así, el nuevo golpe sobre Cyanide, Spiders, Kylotonn y Big Bad Wolf dibuja un panorama mucho más incierto para una de las editoras francesas más importantes del sector.
La delicada situación financiera de Nacon sigue agravándose y según ha adelantado el medio francés Origami y han recogido varias publicaciones del sector, los estudios Cyanide, Spiders y Kylotonn habrían suspendido pagos y habrían quedado bajo administración judicial, una situación que también salpica a Big Bad Wolf, dependiente de Cyanide. En conjunto, la medida podría afectar a unas 320 personas, y todo esto llega después de que Nacon anunciara el 25 de febrero que se acogía a un procedimiento de insolvencia y solicitaba la apertura de una reorganización judicial para renegociar su deuda y tratar de mantener la actividad.
El origen de esta crisis está en los problemas de Bigben Interactive, accionista mayoritario de Nacon. La propia compañía explicó que la negativa de su pool bancario a refinanciar parte de su deuda dejó al grupo sin margen suficiente para atender sus obligaciones a corto plazo. Días después, Nacon también aplazó su evento Nacon Connect, previsto inicialmente para el 4 de marzo, y señaló que intentaría celebrarlo en mayo.
La reestructuración de Nacon empieza a golpear a sus equipos internos
La incertidumbre afecta de lleno a varios proyectos recientes y a otros que siguen en marcha. Spiders lanzó GreedFall: The Dying World este mes, mientras que Kylotonn continúa trabajando en Test Drive Unlimited Solar Crown. Por su parte, Big Bad Wolf mantiene, al menos por ahora, el estreno de Cthulhu: The Cosmic Abyss para el 16 de abril, aunque la situación de Cyanide y su entorno deja en el aire cómo puede repercutir todo esto en el calendario de lanzamientos y en el soporte de los juegos ya publicados.
Por ahora, Nacon no ha anunciado una hoja de ruta pública para estos estudios más allá de los mensajes con los que trató de transmitir calma tras acogerse a la reorganización judicial. Aun así, el nuevo golpe sobre Cyanide, Spiders, Kylotonn y Big Bad Wolf dibuja un panorama mucho más incierto para una de las editoras francesas más importantes del sector.

