Ni Vampire Survivors ni Brotato: Grind Survivors es la nueva obsesión satánica con armas infinitas
Es uno de los juegos de estilo Survivors que más han llamado la atención en los últimos meses gracias a su estética, su profundidad y un sistema de armas que rememora a Borderlands.
Hace tiempo que ya no podemos hablar de clones. Vampire Survivors, con su sencillez, su diversión inmediata y una profundidad que va aumentando tras cada partida, dio inicio a un nuevo género. Cierto es que pocos destacan (con la excepción de Brotato, Megabonk y Deep Rock Galactic: Survivor), pero Grind Survivors llamó la atención desde su presentación en Gamescom 2025. ¿Pero qué tiene de especial para que alcance los 3000 jugadores concurrentes en Steam y más de 30.000 jugadores lo hayan añadido a su lista de deseados?
La respuesta creemos que está en una combinación de juegos muy jugosa. Evidentemente, Vampire Survivors es uno de ello. También se ven trazas, por el bestiario, la estética y el trasfondo, de DOOM. Y, por cómo funciona la obtención de armas y las posibilidades prácticamente infinitas de combinaras, de Borderlands. Un cóctel a prueba de bombas y demonios para engancharnos durante horas y horas.
En Grind Survivors hay que hacer frente a oleadas infinitas de demonios de distinto pelaje y tamaño; algunos son numerosos y minúsculos, otros ocupan varias veces el tamaño del avatar en la pantalla. Pero vencerlos no solo nos da espacio para la supervivencia, sino una oportunidad de aumentar nuestro poder. Como en el shooter de Gearbox y en juegos como Diablo, pueden soltar armas variadas que, a su vez, tienen un montón de modificadores y variables estadísticas.
Vídeo:
Ahí es donde entra en juego la clave de la progresión de la producción de Pushka Studios: la forja. Se pueden fusionar armas, combinar mejoras y aleatorizar estadísticas, un adictivo sistema de riesgo-recompensa. El arsenal, con armas de diferente rareza y clase, es extensísimo. Además, tiene sinergias con las mejoras del árbol de habilidades de cada uno de los personajes, y también con las runas, que alteran las mecánicas de juego. Las combinaciones son prácticamente infinitas.
Con todas esas alteraciones, las partidas acaban siendo un estímulo intenso, colorido y vertiginoso en el que el bullet-hell va hacia los dos lados. La lluvia de balas procede tanto de los proyectiles y de las magias de los demonios que enfrentamos, como de nuestras armas, runas y habilidades.
Con todas estas variables y sistemas de progresión, la premisa de este estilo de juegos, que cada partida sea única, es bastante cierta. A ello contribuye que haya, de momento, tres fases (ciudades arrasadas, bosques en llamas y tierras corrompidas) diferenciadas en enemigos, peligros ambientales y estética. Una estética que, como bien podéis ver en las imágenes, recoge la iconografía satánica y demoniaca de DOOM e incluso se inspira en la contundente banda sonora de las entregas recientes.
El peligro de crear un juego sistémico con tantas variables es que sea imposible de equilibrar. Pero el estudio ucraniano lleva haciendo pruebas con la comunidad desde el anuncio el pasado agosto, a lo que siguió una beta cerrada en noviembre, otra beta abierta en enero y finalmente una demo en febrero. Con las opiniones recabadas han realizado ajustes en la dificultad, en la gestión del inventario, en la interfaz, en los orígenes (los modificadores de las armas) e incluso en cómo se conectan los diferentes sistemas de progresión.
Así, la versión de Grind Survivors estrenada el 16 de marzo en PS5, Xbox Series y PC (en GOG, Epic Games Store y Steam, donde sigue disponible la citada demo) ha sido bien recibida por los jugadores; en la tienda de Valve, más del 80 % de las reseñas son positivas. Con todo, el estreno no es el final del juego: los desarrolladores se comprometen a pulirlo aún más y a añadir contenidos por confirmar.
Hace tiempo que ya no podemos hablar de clones. Vampire Survivors, con su sencillez, su diversión inmediata y una profundidad que va aumentando tras cada partida, dio inicio a un nuevo género. Cierto es que pocos destacan (con la excepción de Brotato, Megabonk y Deep Rock Galactic: Survivor), pero Grind Survivors llamó la atención desde su presentación en Gamescom 2025. ¿Pero qué tiene de especial para que alcance los 3000 jugadores concurrentes en Steam y más de 30.000 jugadores lo hayan añadido a su lista de deseados?
La respuesta creemos que está en una combinación de juegos muy jugosa. Evidentemente, Vampire Survivors es uno de ello. También se ven trazas, por el bestiario, la estética y el trasfondo, de DOOM. Y, por cómo funciona la obtención de armas y las posibilidades prácticamente infinitas de combinaras, de Borderlands. Un cóctel a prueba de bombas y demonios para engancharnos durante horas y horas.
Un arsenal infinito y personalizable
En Grind Survivors hay que hacer frente a oleadas infinitas de demonios de distinto pelaje y tamaño; algunos son numerosos y minúsculos, otros ocupan varias veces el tamaño del avatar en la pantalla. Pero vencerlos no solo nos da espacio para la supervivencia, sino una oportunidad de aumentar nuestro poder. Como en el shooter de Gearbox y en juegos como Diablo, pueden soltar armas variadas que, a su vez, tienen un montón de modificadores y variables estadísticas.
Vídeo:
Ahí es donde entra en juego la clave de la progresión de la producción de Pushka Studios: la forja. Se pueden fusionar armas, combinar mejoras y aleatorizar estadísticas, un adictivo sistema de riesgo-recompensa. El arsenal, con armas de diferente rareza y clase, es extensísimo. Además, tiene sinergias con las mejoras del árbol de habilidades de cada uno de los personajes, y también con las runas, que alteran las mecánicas de juego. Las combinaciones son prácticamente infinitas.
Con todas esas alteraciones, las partidas acaban siendo un estímulo intenso, colorido y vertiginoso en el que el bullet-hell va hacia los dos lados. La lluvia de balas procede tanto de los proyectiles y de las magias de los demonios que enfrentamos, como de nuestras armas, runas y habilidades.
Con todas estas variables y sistemas de progresión, la premisa de este estilo de juegos, que cada partida sea única, es bastante cierta. A ello contribuye que haya, de momento, tres fases (ciudades arrasadas, bosques en llamas y tierras corrompidas) diferenciadas en enemigos, peligros ambientales y estética. Una estética que, como bien podéis ver en las imágenes, recoge la iconografía satánica y demoniaca de DOOM e incluso se inspira en la contundente banda sonora de las entregas recientes.
Pulido a base de playtest, betas y demos
El peligro de crear un juego sistémico con tantas variables es que sea imposible de equilibrar. Pero el estudio ucraniano lleva haciendo pruebas con la comunidad desde el anuncio el pasado agosto, a lo que siguió una beta cerrada en noviembre, otra beta abierta en enero y finalmente una demo en febrero. Con las opiniones recabadas han realizado ajustes en la dificultad, en la gestión del inventario, en la interfaz, en los orígenes (los modificadores de las armas) e incluso en cómo se conectan los diferentes sistemas de progresión.
Así, la versión de Grind Survivors estrenada el 16 de marzo en PS5, Xbox Series y PC (en GOG, Epic Games Store y Steam, donde sigue disponible la citada demo) ha sido bien recibida por los jugadores; en la tienda de Valve, más del 80 % de las reseñas son positivas. Con todo, el estreno no es el final del juego: los desarrolladores se comprometen a pulirlo aún más y a añadir contenidos por confirmar.

